• Annita Belluncci

Arneses y relaciones heterosexuales


¿Son los arneses sólo para lesbianas? Seguro que, en las fantasías sexuales de más de uno, este elemento aparece formando parte de la intimidad entre dos mujeres, pero ¿acaso los arneses no son aptos para relaciones heterosexuales? Nada más alejado de la realidad, aunque sobre ello aún existe bastante tabú.

Para empezar, es necesario aclarar qué es un arnés. Pues bien, este accesorio sexual, conocido también como “strap on”, consiste en una especie de cinturón, que puede ir atado solamente a la cintura o también a los muslos, cubriendo la zona del pubis donde llevaría un juguete fálico para penetrar a otra persona.

Los hay de diferentes materiales (cuero, goma, vinilo, polipiel, etc.) y tamaños (para mujeres, unisex, ajustables…). Pueden incluir el dildo o no (o en lugar de dildo, vibrador), siendo este extraíble o fijo. Algunos tienen un segundo dildo para introducírselo la persona que lleva el arnés puesto y que ambas sientan la penetración al mismo tiempo.

En relación con los arneses y las relaciones heterosexuales, el término actual para denominar esta práctica sexual es “pegging”, también llamada “Bend Over Boyfriend” (BOB). Se trata de cambiar el rol en la pareja y que ella lo penetre a él analmente, usando un arnés sexual.


Hay quien puede preguntarse si este deseo de penetrar a su pareja masculina es común en las mujeres. Tal vez Freud lo habría explicado desde su concepto de la envidia del pene, aunque no creo que tenga nada que ver con eso. Quizá sea por la sensación de tener el control en la penetración, o por ese cambio de roles sobre quién penetra a quien, o simplemente por experimentar algo nuevo. Lo que está claro es que para algunas mujeres va más allá de la simple fantasía, es un deseo. Y cuando tienen la suerte de toparse con un hombre que acepta probarlo, puede ser sólo una experiencia sexual más o acabar siendo una práctica erótica habitual.


El problema suele presentarse en el otro miembro de la pareja, el hombre, que a menudo ve en el pegging una amenaza a su masculinidad. Es necesario desprenderse de los prejuicios que rodean a este tipo de prácticas, esas creencias totalmente erróneas que equiparan el sexo anal con la homosexualidad.


Una forma de superar el tabú y el miedo a iniciarse en el pegging, puede ser comenzar por prácticas un poco más lights. Por ejemplo, el beso negro, es decir, estimulación oral del ano. Posteriormente se puede probar a introducir algún dedo. Y si va todo bien, pasar a un dildo pequeñito.


Pero lo más importante para la estimulación del ano es ir poco a poco y, sobre todo, usar un buen lubricante.


Si se hace bien, con paciencia y en un estado alto de excitación, es una práctica que no tiene por qué resultar molesta en absoluto, más bien todo lo contrario, pues se centra en una zona con multitud de terminaciones nerviosas.

Además, conviene recordar que con la penetración anal en el hombre se estimula el llamado “punto P”, que no es otra cosa que la próstata y que puede dar lugar a orgasmos muy distintos a los obtenidos a través de la estimulación del pene.

En cuanto al intercambio de roles, sucede que al ser ella la que penetra, puede adquirir el rol de dominadora mientras él es el sumiso, lo que también puede resultar muy excitante para muchas parejas. Sin embargo, esto no significa que sólo a los amantes del BDSM les pueda atraer esta práctica.


Todo depende de las ganas de explorar que tenga la pareja y de que exista una buena comunicación entre ambos. Mostrarse abierto/a ante la propuesta (sea ella o él quien la haga), dejar a un lado los prejuicios, valorar los pros y los contras… Y si al final no es algo que te apetezca hacer, tampoco pasa nada.


 Annita Belluncci xx 👄👄

Are harnesses only for lesbians? Surely, in the sexual fantasies of more than one, this element appears as part of the intimacy between two women, but are harnesses not suitable for heterosexual relationships? Nothing could be further from reality, although there is still quite a taboo about it.

To begin with, it is necessary to clarify what a harness is. Well, this sexual accessory, also known as "strap on", consists of a kind of belt, which can be tied only to the waist or also to the thighs, covering the pubic area where it would carry a phallic toy to penetrate another person.

There are different materials (leather, rubber, vinyl, leatherette, etc.) and sizes (for women, unisex, adjustable ...). They can include the dildo or not (or instead of dildo, vibrator), being this removable or fixed. Some have a second dildo to be inserted by the person wearing the harness and both feel the penetration at the same time.

In relation to harnesses and heterosexual relationships, the current term for this sexual practice is "pegging", also called "Bend Over Boyfriend" (BOB). It is about changing the role in the couple and that she penetrates him anally, using a sexual harness.

Some may wonder if this desire to penetrate their male partner is common in women. Perhaps Freud would have explained it from his concept of penis envy, although I don't think it has anything to do with that. Perhaps it is because of the feeling of being in control of penetration, or because of that change of roles about who penetrates whom, or simply by experiencing something new. What is clear is that for some women it goes beyond simple fantasy, it is a wish. And when they are lucky enough to run into a man who agrees to try it, it can be just one more sexual experience or end up being a habitual erotic practice.

The problem usually occurs in the other member of the couple, the man, who often sees pegging as a threat to his masculinity. It is necessary to get rid of the prejudices that surround this type of practice, those totally erroneous beliefs that equate anal sex with homosexuality.

One way to overcome the taboo and fear of starting pegging may be to start with a little more light practice. For example, the black kiss, that is, oral stimulation of the anus. Later you can try to insert a finger. And if all goes well, move on to a tiny dildo.

But the most important thing for stimulating the anus is to go little by little and, above all, use a good lubricant.

If done well, with patience and in a high state of excitement, it is a practice that does not have to be annoying at all, quite the opposite, since it focuses on an area with a multitude of nerve endings.

In addition, it should be remembered that with anal penetration in men the so-called “P point” is stimulated, which is nothing other than the prostate and that can give rise to orgasms very different from those obtained through stimulation of the penis.

As for the exchange of roles, it happens that since she is the one who penetrates, she can acquire the role of dominator while he is the submissive, which can also be very exciting for many couples. However, this does not mean that only BDSM lovers can be attracted to this practice.

It all depends on the desire to explore that the couple has and that there is good communication between them. Be open to the proposal (whether he or she does it), put aside prejudices, assess the pros and cons ... And if in the end it is not something you want to do, nothing happens either.

 Annita Belluncci xx 👄👄

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